martes

Butano


Estoy convencido de que este fulano que emite desafinados alaridos en la calle anunciando su gaseosa mercancía es un tipo de lo más honrado, pero a mí me pone de los nervios. Tiene que haber una manera de pregonar el género sin necesidad de romper la relativa paz de media mañana con esa tosca exhibición de capacidad pulmonar y ese monótono y mil veces repetido grito inarticulado. El tristemente extinto afilador por lo menos adornaba el publicitario lance canoro que tan célebre le hiciera tocando una especie de armónica entre berrido y berrido y se preocupaba por dotar de una cierta melodía a su mensaje, pero aquí el tío del butano se lo monta a capella y sólo acompaña sus estridentes voces con el percusivo estruendo que provoca agitando en el mismo camión las por cierto explosivas bombonas y haciéndolas chocar entre sí o con la estructura metálica que las sujeta aunque veo que no protege de sus manos y golpeándolas con lo que desde el privilegiado balcón que ocupo y me sirve de atalaya me parece identificar como una barra de hierro.

O sea. Yo siempre he admirado a esos titanes con mono de faena y toleraba su expansividad y sus bramidos como quien soporta las manías de los genios a cambio de poder disfrutar de sus alardes de fuerza física: alguien capaz de cargarse una de esas pesadas cosas de color naranja al hombro y subir con ella cuatro pisos a pie sin despeinarse tiene bula para hacer con sus cuerdas vocales lo que le dé la gana y para desahogarse emulando a un Tarzán histérico y redundante cada vez que lo estime conveniente. Pero es que las bombonas de hoy en día no pesan nada: son como latas grandes y plateadas de cerveza y cualquier alfeñique podría levantar una en cada mano y llevarse las dos a casa como si en lugar de botellas repletas de peligroso combustible fueran una pareja de confiados escolares. Eso priva al butanero de coartada para sus fechorías y lo coloca en la misma categoría ontológica que los jovencitos que vuelan sobre las asfaltadas calles nocturnas de la ciudad a lomos de trucados ciclomotores sin tubo de escape y lo hace acreedor al llano y lícito odio de todos los ciudadanos de bien.

Ya no hay excusa ni porqué para tanto abuso. Las bombonas modernas son tan ligeras que las niñas de colegio de monjas las podrían vender de puerta en puerta como si fueran magdalenas para pagarse el próximo e inevitablemente iniciático viaje de fin de curso, y estoy seguro de que si ellas nos castigasen con esos zafios aullidos al ofrecernos la mandanga nosotros no sólo no se la compraríamos sino que las haríamos huir a cien por hora cual manada de gráciles gacelas valiéndonos de nuestra mayor talla física y una escoba. No es justo que estos antaño heroicos hombres sigan viviendo de las rentas y gozando de las prebendas que les fueron concedidas como pago a las tremendas, increíbles hazañas deportivas del pasado: debemos exigirles que se integren de manera efectiva en la comunidad y que no nos castiguen más con esos comportamientos disruptivos que hasta hoy y por razones coyunturales les hemos tolerado.

España siempre ha levantado bombonas de veinte kilos. Si hoy somos Europa y nos hemos pasado al envase de aluminio ultraligero y hemos renunciado al llamativo pero poco sofisticado color naranja es hora también de que adoptemos el tono quedo de voz y los contenidos modales de nuestros amigos del norte. El butanero debe olvidar su añeja cantinela y acostumbrarse a llamar con educación al timbre y a utilizar el portero electrónico, artilugio que hace lustros que dejó de ser una novedad y que todos tenemos la cívica obligación de aprender a manejar cuanto antes. Yo he dado el primer paso y he puesto la piedra inaugural de la obra de la carretera de peaje que ha de conducirnos a la tranquilidad y a la concordia: sólo falta que alguien con capacidad para las relaciones públicas y la persuasión, don de gentes y cintura para esquivar los hipotéticos mandobles dibujados en el aire con el puño que sostiene la quizá no tan liviana bombona plateada baje a la calle ahora que llega el camión y le coloque el cascabel al robusto y viril gato.

29 comentarios:

Fornido Yo dijo...

WHEEETAAAANOOOOOOOO!!!

WHEEETAAAANOOOOOOOO!!!

CLON-CLON-CLON-CLON

La Presidenta dijo...

@ Fornido Yo:

Mucha onomatopeya, mucho rollo gutural... Pero ningún argumento.

¡Ja!

La Presidenta dijo...

ME CACHONDEO YO DEL MENÚ DE TU BODA

La Presidenta dijo...

Son las pequeñas cosas que la animan a una a levantarse por la mañana.

Consejero de multas y vino dijo...

Pero es que las bombonas de hoy en día no pesan nada: son como latas grandes y plateadas de cerveza y cualquier alfeñique podría levantar una en cada mano y llevarse las dos a casa como si en lugar de botellas repletas de peligroso combustible fueran una pareja de confiados escolares.


Las bombonas modernas son tan ligeras que las niñas de colegio de monjas las podrían vender de puerta en puerta como si fueran magdalenas para pagarse el próximo e inevitablemente iniciático viaje de fin de curso

Se repite usted, débil columnista sin imaginación ni ideas ni estilo, es usted un débil y un repetidor.

Las bombonas de hoy en día son tan [X] que hasta un/a [Y] podría hacer [Z] con ellas. Sí, vale, ya lo sabemos. Basura. Si no tiene cosas bonitas con las que rellenar el folio al menos podría tener la delicadeza de introducir explícitas descripciones de mujeres desnudas, que es lo único que podría interesarle a un lector andaluz, ya que los andaluces somos todos medio retrasados. Porque este blog sólo se lee en Andalucía, ¿verdad?

La Presidenta dijo...

De acuerdo en todo, amigo Consejero.

Y olvida usted subrayar que la mayor parte de las veces X e Y son débiles niñas de colegio, por las que el autor (¡ja!) parece sentir algún tipo de enfermiza obsesión.

Que se pire.

La Presidenta dijo...

FE DE ERRATAS:

Donde dije:

"De acuerdo en todo, amigo Consejero."

Quise decir:

"Cien por cien de acuerdo con usted en ese punto."

¡Ja!

Ministro de trabajo y asuntos sociales dijo...

Bueno, yo sólo pasaba por aquí para aclarar mi nombramiento como Ministro de trabajo y asuntos sociales. Sé que antes era vicepresidente y esto puede parecer degradante, pero no lo es. A ver, que tanto la presidenta (por cierto un beso cari nos vemos a las tres) como yo creemos que es lo más conveniente, para nosotros y, ya a nivel más general, para el Gobierno, con mayúscula, ahora que está sufriendo tan feroces ataques de anormales y ¿cómo era? ah sí degenerados. Que por otra parte no dejan de ser ataques PATÉTICOS (por favor cari quieres dejar de andarme en el teclado gra-cias...). Resumiendo, que estoy muy satisfecho con mi nuevo cargo. Mi ministerio es muy importante, mucho. Y sobre el nuevo vicepresidente, pues nada, que es una persona de total confianza. Bueno yo no lo conozco. Pero es de total confianza de la presidenta. Y eso. Que estoy bien, de verdad. Dejad de mandarme cartas compadeciéndoos de mi situación. Va.

mequetrefe dijo...

Yo creo que essshte artículo ganaría con un título en inglésss. Butano Rise Again, por ejemplo.

Shhshssssss.

Anónimo dijo...

Basta, basta de peleas.

अहिंसा

Ahimsa es es la solución.

Y por cierto, fornido yo, si ése es su verdadero nombre, que lo dudo, no se dice Clon clon. Pero con paz y amor se lo digo.



Hijo de la grandísima puta

La Presidenta dijo...

No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory. No me gusta Camilo de Ory.

La Presidenta dijo...

SI NO SABÉIS, OS ENSEÑARÉ.

¡CLARO QUE SÍ!

[Lucinda, La Espiral Roja, 2007, bajo licencia Creative Commons.]

Esther dijo...

Uno de los más vívidos recuerdos que tengo de mi niñez es el del butanero (a pesar de las impertinentes risas que ahora estoy escuchando). No. No se trata de ningún tipo de trajín faldero. Escuchar el clon, clon, clon... el butaneeeeroooooooooo, clon, clon, clon era dulce como el almibar. porque sólo se escuchaba los sábados, con el olor a café y a churros recién traídos, con mi padre y su pitillo de lado, con mi madre y las gamuzas en los pies sacando lustre al pasillo. Ojalá volviera a escucharlo.

Esther dijo...

Ese y el del afilador. pirurirurí pirurirurá el afiladoooooooooor pirurirurí pirurirurá

la presidenta dijo...

Podría enumerar bastantes razones, pero era lo que quería evitar; pero si quieres empezaré con su horroroso color de piel tratada con mil cremas para ser blanca y el estilismo; más que llevar una época, parece que va disfrazado, y a mí el rollo Lecquio-años 90-siglo XXI empieza a parecerme un poco tedioso.

Una cosa es un rapsoda callejero, que siempre hacen su gracia, y otra… bueno, ya paro, que no me quiero hacer mala sangre.

la presidenta dijo...

QUERÍA EVITARLO.

Nacho Montoto dijo...

Siempre he pensado que una trompeta en labios del butanero no sería tan estridente como su alarido, tranquilo Camilo, están en vías de extinción.

La Presidenta dijo...

Por tu bien, espero que no estés hablando en serio.

La Presidenta dijo...

¡Ja!

La Presidenta dijo...

Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho. Ya está. Ya lo he dicho.

La Presidenta dijo...

Garrulos.

La Presidenta dijo...

¡Ja!

qué pesado dijo...

Cuando crees que me ves, cruzo la pared
Hago chas y aparezco a tu lado,
quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar

Cuando crees que me ves, cruzo la pared
Hago chas y aparezco a tu lado,
quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar

Ray Loriga dijo...

Ja, ja, ja, ponme unas cuantas negritas, ja, ja, ja.

Ray Loriga dijo...

Sssssassssssssggñññññsssssssshhh

Anónimo dijo...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.

Anónimo dijo...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.

Anónimo dijo...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.

Anónimo dijo...

A mi me flipan los prototipos. Mirad ESTA MARAVILLA.